jueves, 10 de mayo de 2007

Amas de casa de Venezuela ¡Uníos!

Olga K

http://www.elgusanodeluz.com/ olgak_a@cantv.net

Puede desgañitarse el INDECU negando el desabastecimiento. Pueden dedicarle las 5 horas del Alo Presidente a culpar de ello al imperio. Y pueden todos los funcionarios corear el patético guión de que se trata, esto también, de una conspiración mediática.

No sirve de nada. Aquí hay de-sa-bas-te-ci-mien-to. Crudo y duro. Lo saben porque sus esposas, amigas, tías, hermanas y cuñadas les echan el cuento cada día.

Las amas de casa de este país –revolucionarias y antirrevolucionarias- estamos obligadas a hacer un rally para abastecer nuestros hogares. Ya no es hacer mercado, es ir de cacería y armar una operación tipo comando. He presenciado y participado en cadenas de llamadas telefónicas y toda suerte de alianzas que, palabras mas palabras menos dicen siempre en susurros:

-¿Alo? Yuleisi…llegó el azúcar, estoy en la cola. ¿Si me dan mas de dos te compro?

-Ay si mijita, y si te dejan comprar más, tráeme para mi suegra que necesita para el suegrito que está delicado.

-Alfonsina, vamos a organizarnos, yo voy al mercado XXXXX , tu vete al XXXX y Dorotea cubre el XXXX. Falta azúcar, carne, caraotas, pollo, café, leche, aceite, atún y queso. Cualquiera de esas cosas que consigamos ¡las compramos!. Cambio y fuera.

-Mami, no consigo lagarto para hacerle la sopita al bebé y tampoco hay pollo ¿qué hago?

-Mi vida…¿me puedes depositar?

-Claro mi reina ¿Cuánto necesitas?

-Pues algo así como 1.000.000 de bs.

-¡¿Tu te volviste loca mijita?!

-No miamor…Voy al mercado y no se cuanto voy a gastar…tu sab! es, si e ncuentro lo que está escaseando, hago provisión porsiacaso
-Ay Dios mio…llevaba 3 semanas sin huevos. Ayer mi marido vió huevos en un camión y compró. Mi hija mayor estaba comprando pan, llegaron los huevos y compró. El novio de mi otra hija me oyó decir que no le pude hacer la torta de cumpleaños por falta de huevos y me compró. Yo me fui a hacerle guardia al abastico de Fermín y cuando llegaron los huevos compré 2 cartones. Aracelys, la señora que me trabaja por días consiguió en Petare, y me compró. Mi suegra en su ronda consiguió ¡y también me compró!. Socorro….¿que voy a hacer con 7 cartones de huevos? ¡mi casa es la mas aguevoneada de la cuadra!

Habiendo participado en tales rallys, conversaciones y alianzas, habiéndome encontrado sin un huevo o con 7 cartones de una vez, me harté. Lo pensé seriamente y decidí hacer algo al respecto: resolví convertirme en provocadora.

Y voy a darles la facilísima receta.

Si señor: cuando estoy en el mercado, cosa que ahora sucede 3 veces al día en lugar de mi programada compra semanal, mientras recorro estantes vacíos y escucho a las mujeres preguntando subrepticiamente a los dependientes cuando llega tal o cual producto, a viva voz arranco con un ácido : ¡Que viva la revolución!

Y por ahí voy con mi carrito sembrando la frase en cada pasillo porque en todos –todos- faltan productos. Y he descubierto que al hacerlo, se activa una suerte de guión genético que sólo necesita ese empujoncito para que todas las amas de casa lo continúen. Luego de mi primer grito, ¡Viva la Revolución! en el pasillo 1, invariablemente se me empata alguna señora que igual que yo, no le habla a nadie pero le dice a todos en tácita alianza conmigo.

-Así es, lo próximo es la boleta de racionamiento…¡prepárense!

Y entonces interviene la tímida que ofrece en tono confidencial

-Me dijeron que mañana traen carne al frigorífico XXXXX

Y ese, justamente ese, es el pie para mi más ardiente arenga. Ahí me lanzo apasionadamente con todo lo que da mi voz (y es mucho!)

-¿Vió? ¡Ahí está! Eso, eso es lo que no podemos permitir porque eso es precisamente lo que quiere la revolución. AMANSARNOS. Que nos volvamos como lagartijas temerosas sorteando obstáculos, no para vivir, sino para sobrevivir .

Y antes de callar y con todo el efecto que soy capaz de imprimir, dejo al aire la deliberada pregunta:

-¿Nos vamos a dejar?

Interviene entonces (les juro que funciona así) la colérica que, como corresponde al tipo, dice a voz en cuello

-Esto es una mierrrrrrrrrrda. No hay nada. ¡Valiente revolución!

Y al punto se rompe toda contención y se activa el zumbido pertinaz de todas hablando a la vez.

-Esto es el colmo…regalando plata, hospitales y puentes por el mundo y aquí no tenemos ni queso

-En vez de vallas y páginas de propagada en los periódicos deberían resolver este caos.

-¿Quién me va a pagar el tiempo que pierdo buscando cosas que no hay?

-Dígame eso, yo tengo 4 muchachos y sólo me dan una lata de leche que no me llega ni para 4 días. Nos quieren hambrear para doblegarnos

-Pero le damos maletines de rial al de Gambia. Por cierto ¿Dónde queda esa vaina?

-¿Cómo se llama el bolsa ese que dice que no falta nada? Llevo una semana buscando aceite. Que venga acá y me lo diga en mi cara.

-A mi lo que mas me arrecha es que si llega algo, me dicen que solo puedo agarrar dos paquetes ¿Qué se han creído?

En ese momento respiro feliz ¡Misión cumplida! En lugar de la mansa aceptación de la escasez, he dado cauce a la rebeldía, indignación e impaciencia y cual furúnculo infectado, empieza a drenar todo lo que tiene de infame e incapaz la gestión del régimen. Empiezan a hablar de lo de PDVSA, lo de los sindicatos, lo de los buhoneros, lo de la corrupción, lo del realero regalado afuera, de la delincuencia desatada. Lo de lo mentirosos que son todos.

Tres veces al día, sea en la panadería, el abasto o el automercado, prendo la mecha…y la combustión es espontánea.

Se agitan las señoras, los dependientes, los empaquetadores y los dueños. Todos tienen algo que añadir. La gestión del régimen, mucho mas allá del desabastecimiento, queda desnudita tal cual es, inocultable su desastre y evidente el enojo colectivo.

¡Señoras, nuestra trinchera es el abasto y cada una de nosotras es la líder.!

He ahí la receta. Basta con que en el mercado arranque usted con ¡Viva la revolución!

AMAS DE CASA DE VENEZUELA ¡UNIOS!

OlgaK
09.05.2007.

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